La adherencia total, el objetivo de los fármacos que vienen en TDAH

Creado: 05 de Enero del 2010

A juicio de Julio Bobes, jefe de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, la validación estadounidense es una buena noticia porque amplía el arsenal terapéutico, aunque a España  tarde en llegar: "Los resultados son prometedores y tendremos oportunidad de contrastarlos en el contexto español. La tolerabilidad parece muy razonable".


Mientras tanto, la primera opción aconsejable sigue siendo el metilfenidato, y la segunda, atomoxetina: "Los dos tienen tolerabilidad razonable pero el perfil de adherencia debería ser mejorado, porque el mayor reto  hoy es conseguir que los medicamentos para la TDAH sean fácilmente asumibles por el paciente".

Más variedad en EE.UU.

Javier San Sebastián, jefe de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, observa la mayor variedad de tratamientos en Estados Unidos: "Allí hay más gama. En el caso de la guanfacina, es de segunda opción, como la clavidina. En Estados Unidos se recurre a él cuando hay intolerancia a la atomoxetina o al metilfenidato, y cada vez usa más también la lisdexanfetamina, una anfetamina modificada para evitar determinados efectos adictivos que la FDA tiene aprobada. La EMEA aún no, pero se está haciendo un ensayo clínico multicéntrico en toda Europa probando la lisdeanfexatima con metilfenidato y placebo para ver si funciona".


La primera elección en el tratamiento de la TDAH deben ser los estimulantes: "Tienen un efecto en eficacia de alrededor del 1.2, mucho más que los fármacos comercializados para muchas enfermedades, mientras que en la atomoxetina, es algo más de la mitad que los estimulantes", explica Celso Arango, jefe de Psiquitaría Infantojuvenil del Hospital Gregorio Marañón. "El resto debe dejarse como segunda elección en casos refractarios o cuando haya excesivos efectos indeseables con estimulantes".


Efectos secundarios ‘falsos'

Los efectos secundarios más comunes  son la disminución del apetito y dificultades de sueño, así como molestias gastrointestinales. Pero tanto el metilfenidato como la atomoxetina se han visto envueltos en otras polémicas en los últimos tiempos, que los expertos consultados niegan: El metilfenidato ha sido asociado a la adicción,  y la atomoxetina, con mayor riesgo de intento de suicidio: "El metilfenidato no tiene problemas de adicción. Todo lo contrario, los adolescentes aprenden a controlar el impulso inhibitorio y tienen menos riesgo de utilización de sustancias de abuso", cuenta Fernando Mulas, director del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica y Jefe de Sección de Neuropediatría del Hospital Universitario La Fe, de Valencia.


Con respecto a mayor riesgo de tentativa de suicidio con atomoxetina, Javier San Sebastián niega esa posibilidad: "No es cierto. El rumor surgió por un estudio que se valía de respuestas a preguntas del tipo ¿ha pensado alguna vez en la muerte?, y estamos hablando de adolescentes, una franja de edad en la que estos pensamientos se dan más", comenta.


Isabel Rubió Badía, presidenta de la Fundación Adana (Ayuda en el Déficit de Atención de Niños, Adolescentes y Adultos), tampoco le da mayor importancia: "La atomoxetina, como  pasa con otros muchos antidepresivos, puede aumentar las ideas de suicidio en algunos casos, pero hay que pensar que hasta el 10 por ciento de estos pacientes comenta tener estas ideas", explica.  

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